Diego Doncel ha señalado el valor de la reedición necesaria de esta novela que se fraguó hace 30 años, justo cuando una nueva literatura era alumbrada, tristemente, en España. Sí, hace treinta años empezó a ganar preponderancia el conocimiento del surfista, el de las superficialidades, al que la narrativa hispánica se adhirió, primando desde entonces la peripecia y un lenguaje meramente eficaz al servicio de la trama.
Sin embargo, la novela de Rafael Soler, tanto ahora como entonces, se presenta como una propuesta narrativa audaz que busca nuevos ámbitos expresivos.
Nuestro autor, en efecto, no teme a la originalidad y nos brinda una novela de buceo interior, donde la audacia formal no es un fin en sí misma sino el modo más elaborado, más puramente literario, de desarrollar el argumento con solvencia.

El corazón del Lobo resultó ser vanguardista hace treinta años y aún lo es y lo seguirá siendo. Ello dice mucho de bueno del autor. Si una novela sigue siendo venguardista treinta años después de escrita significa que es ya una obra clásica.
En definitiva, con esta primera novela de Intravagantes confiamos en ganarnos vuestra adhesión a un proyecto con ansia de porvenir para celebrar la gozosa heterodoxia de la diversidad humana.
(Fotografías, © Arturo Gonzalo y Antonino)
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